Ho estarem fent bé? Estem tallant les ales de la imaginació???

"Sir Ken Robinson, uno de los mayores expertos internacionales en el desarrollo de la creatividad y la innovación tiene muy claro por qué dejamos de ser creativos al crecer: “Los niños arriesgan, improvisan, no tienen miedo a equivocarse; y no es que equivocarse sea igual a creatividad, pero sí está claro que no puedes innovar si no estás dispuesto a equivocarte, y los adultos penalizamos el error, lo estigmatizamos en la escuela y en la educación, y así es como los niños se alejan de sus capacidades creativas”.
No es el único que lo cree. Cada día son más las voces que advierten que el sistema educativo, la escuela, mata la creatividad. Entre ellas la de Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación y miembro del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia. “Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo, de forma que la curiosidad y la búsqueda creativa da paso, con el tiempo, a comportamientos más rígidos, convergentes e inflexibles”, apunta. Y lo justifica: “En la escuela se enseña al niño a amoldarse a los patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente en lugar de divergente; al profesor le interesa que los niños contesten lo que se espera acerca de determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas”.
En ello ahonda Fernando Alberca, profesor, formador de maestros y autor, entre otros libros, de Todos los niños pueden ser Einstein (Toro mítico). “Si un maestro pide a un niño que dibuje un paisaje y el crío es muy original y pinta todo de negro, el profesor le rectifica; el profesor no está preparado para ser sorprendido y, habitualmente, no le gusta ser sorprendido; el profesor quiere que las respuestas en los ejercicios y en los exámenes se ajusten a lo que dice el libro o él ha explicado, y eso limita el potencial de los niños, los hace más torpes y menos inteligentes porque utilizan poco la imaginación, no se les deja ser creativos, y así pasa que, cuando salen de primaria, y aún más de secundaria, son menos creativos que cuando llegaron a la escuela”, relata.
Petra M. Pérez recuerda que el éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, quienes asimilan y repiten lo que les cuenta el profesor y siguen los patrones establecidos, arriesgando e innovando lo mínimo para no cometer errores ni hacer el ridículo. “Luego, en el ámbito profesional, se pide gente creativa, innovadora, emprendedora, que piense, que tenga ideas originales, que busque soluciones propias; y los alumnos de buenas notas no saben hacerlo porque, en la escuela, que es donde ellos eran buenos, les daban la solución que seguir y lo que primaba era hacer las cosas cómo les decían, de una única manera, sin pensar diferente”, alerta. Las reiteradas intervenciones públicas de Sir Ken Robinson o las declaraciones del escritor y divulgador británico Mark Stevenson –autor, entre otros de Un viaje optimista por el futuro (Galaxia Gutenberg)– asegurando que “el sistema educativo imperante trata a los estudiantes como objetos de una cadena de montaje, chafa la creatividad y estigmatiza el error”, ponen de manifiesto que no se trata de un problema específico de la escuela o de los profesores españoles. Robinson, en sus conferencias explica que todos los sistemas educativos del mundo datan de una realidad del siglo XIX, donde se iba a la escuela para conseguir un trabajo, y se basan en una jerarquía de temas donde las matemáticas, los idiomas o las humanidades tiene más peso que las artes porque el objetivo es llegar a la universidad y preparar profesores universitarios. En una sociedad industrial, formarse quería decir acumular información y conocimiento para luego aplicarlo en el puesto de trabajo. Hoy, en una sociedad donde la información está a golpe de clic, más que acumular conocimientos teóricos se necesita desarrollar habilidades y capacidades para el desempeño profesional. “Los cambios sociales y tecnológicos han modificado el mundo y ahora uno, tras pasar por la universidad, obtiene un título pero no un trabajo, y en el mundo laboral se pide una inteligencia diversa mientras que el sistema educativo merma algunas capacidades: no enseña a bailar igual que enseña matemáticas, no apuesta por la música porque no lo ve como algo de utilidad para un trabajo, y no educa a la totalidad del ser”, resume Sir Ken Robinson.
Petra M. Pérez señala que “el ser humano necesita la creatividad para llegar a la solución de los problemas; decimos que el emprendimiento es el futuro, pero en el sistema educativo actual lo anulamos porque cuando un niño contesta algo distinto a lo esperado los maestros le corrigen, y así van cercenando su capacidad de ser creativos e innovadores”. Y remarca que no se trata de criticar la actitud ni el trabajo de los profesores, sino de cuestionar los métodos de enseñanza: “Tal como funcionan hoy la mayoría de colegios, si un chaval resuelve un problema de matemáticas o de física siguiendo los pasos adecuados, lo que le han explicado, aunque se equivoque en el resultado el maestro valora el ejercicio; en cambio, si llega a un resultado bueno pero por otros métodos, sin seguir el procedimiento, no se da por bueno”. Eso, enfatiza, hace que se fomente la repetición en lugar de la creación, que se promueva la acomodación en lugar de la experimentación y que los niños y jóvenes acaben por no arriesgarse a pensar diferente por miedo al error.
Fernando Alberca pone como ejemplo lo que ocurre en sus clases de ética, en cuarto de ESO, cuando plantea a sus alumnos qué tipo de examen prefieren: si uno para el que tengan que estudiar y repetir lo que pone en el libro, u otro para reflexionar sobre los temas que han tratado en clase. “Incluso los más brillantes se sienten inseguros sobre la nota que sacarán en un examen abierto y prefieren una prueba donde puedan asegurar un nueve sin riesgo; ¡pero sin riesgo no hay posibilidad de mejorar!”, se lamenta.
Dicen los expertos que tampoco debe extrañar la reacción de esos chavales, de 15 o 16 años, cuando llevan desde los tres percibiendo que en el colegio es mejor no dar opiniones propias o diferenciadas si no se quiere correr el riesgo de oír que son “descabelladas” o de que le pongan a uno en ridículo, y enfrentándose a exámenes donde lo que se revisa es qué errores han cometido en lugar de si han creado o inventado algo, o elaborando trabajos donde el profesor no sólo dicta el tema sino el guión que seguir, la extensión que ha de tener, la forma de presentarlo y, a veces, hasta las fuentes donde obtener la información, tal y como explica el director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, David de Prado."
Tot i que les teories es basen en nivells d'estudis una mica més superiors als de l'educació infantil, crec que és força interesant tenir-ho present. Jo hem quedo amb la frase:
"No creativitat, no educació a la totalitat del ser"
Espero que us agradi,
fins demà noies :)
Leyendo éste artículo, he recordado una de las conferencias de Ken Robinson sobre el paradigma del sistema educativo. Explicaba que el "pensamiento divergente" es un componente muy importante en la creatividad, pero no es lo mismo, ya que la creatividad se entiende como "el proceso de tener ideas originales que tengan valor" y el pensamiento divergente es la capacidad de dar multiples respuestas posibles a una cuestión... y tanto el uno como el otro se ven limitados por el sistema educativo actual. Pero como aquí mismo se explica, no es culpa de los maestros que la educación actual sea lineal y frene el posible desarrollo cognitivo de muchos, es culpa del sistema ...
ResponderEliminarPero también pienso que depende de nosotros mismo hacer que las cosas cambien. Si conocemos cuales son los factores que nos frenan, también podemos actuar sobre ellos. Pienso que cualquier cambio debe comenzar por un compromiso individual que nos libere de la mediocridad y el conformismo en el que estamos sumidos.
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ResponderEliminarAntisistema
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